Aquellos tiempos en los que era mal visto o simplemente no se estilaba que una mujer convertida en madre pudiera tan siquiera pensar en volver a trabajar, ya pasaron. La sociedad moderna, nuestra generación, al menos en este hemisferio del mundo, se acostumbró a ver damas con un maletín en la mano izquierda mientras empujan un coche de bebé con la derecha. ¿Imposible? ¡Para nada! Combinar los roles de mamá dedicada y profesional productiva es más común de lo que podemos imaginar. Y vaya que lo es…

Claro está que el grado de complejidad en la vida de cualquiera de nosotras cuando llegan los pequeños de la casa se incrementa considerablemente, pero es posible que una gracia especial se posa sobre nuestra cabeza y emana energía de una fuente que pareciera no agotarse.

Es todo un reto ser mamá y profesional al mismo tiempo. Lidiar con la responsabilidad de un cargo en una empresa y al mismo tiempo cuidar un resfriado inesperado de alguno de los hijos, y que ambas tareas tengan un final feliz, es labor de superhéroe.

Hoy dedico estas líneas con recomendaciones sencillas para sobrellevar las cargas y no morir en el intento; pero más allá, para rendir tributo a todas las que en algún momento hemos vivido la etapa de unir los días con las noches, resolver pendientes mientras los niños duermen, mantener impecable la casa, lucir bella para la pareja y de paso ganar suficiente dinero para estar cada vez mejor.

La es organización es clave

Para todo en la vida la organización de las cosas es clave para alcanzar buenos resultados. Más aún cuando se juntan los quehaceres laborales con los propios de la maternidad, especialmente si los hijos están pequeños y todavía no es tiempo de la escolaridad. Bosquejar una lista de obligaciones, dando prioridad a las más importantes, te permitirá evitar faltas que puedan costarte preocupaciones innecesarias.

Rendir el tiempo será casi mágico para cumplir con todo; aprovecha los momentos de silencio mientras los demás duermen para arreglar la casa y hazte aliada de tu mamá, suegra o algún familiar de confianza que te ayude con el cuidado de los niños mientras trabajas.

Un límite al estrés

La culpa pareciera ser el sentimiento más frecuente entre las mamás que deciden combinar su rol de crianza con el profesional. “Siento remordimiento de conciencia por dejar a los niños solos mientras voy a la oficina; nadie más los cuidará como yo. ¿Y si alguno se cae, llora o no quiere comer? Se me encoje el corazón cuando me dicen: mami, por qué te vas”. ¿Se te hace familiar? Seguramente sí. Es en este punto donde debes aplicar tu inteligencia emocional y mantener el estrés en su límite para evitar que las emociones te jueguen una mala pasada.

Más vale la calidad que la cantidad de tiempo

La vida está compuesta de momentos, instantes. ¡Hazlos inolvidables! Es hasta bíblico que hay tiempo para todo; un tiempo para la siembra y otro para la cosecha, un tiempo para trabajar y también para descansar. Que el tiempo con tus hijos sea de calidad será siempre bien recibido por ellos, sentirán tu amor y dedicación, pero sobretodo tu presencia. Así, a la hora en que debas salir al trabajo, entenderán que siempre contarán con una madre amorosa que se esfuerza por darles lo mejor, que baja a su altura para jugar pero que igualmente es productiva para mejorar su seguridad económica.

Dedícate al trabajo de lunes a viernes y deja los fines de semana para tus hijos. Forma parte de la organización poder alcanzar momentos de recreación sin pensar en los compromisos laborales.

De igual manera, pregúntate si el trabajo que tienes en este momento es conveniente para combinarlo con el rol de mamá. Pudiera ser momento de buscar opciones de empleo a medio tiempo o lanzarte por la aventura de un emprendimiento propio.

Breves de una posibilidad cierta

  • Alrededor del 30% de las mujeres en los Estados Unidos dejan el trabajo luego de tener a su primer hijo.
  • En Japón esta cifra se incrementa al 60% debido a la alta demanda de niñeras y guarderías, y poca oferta.
  • No renuncies a las facetas de tu vida. Ser mamá trabajadora servirá de modelo a seguir para tus pequeños; estarás enseñando que la vida se gana con esfuerzo.
  • Busca apoyo en tu pareja y familiares cercanos, a quienes puedas confiar el cuidado de los niños. Contratar a una niñera que te acompañe en casa también podría ser buena opción.
  • Dedica tiempo para ti. Arréglate, lee un libro, compra algo lindo. Para una mujer siempre sus hijos son prioridad, pero ellos merecen tener una mami que se vea linda, huela rico y sonría de felicidad.
  • Evalúa la posibilidad de trabajar desde casa, ser freelancer genera buenos ingresos si te sabes mercadear.

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