Listo, la decisión está tomada. ¡Me mudaré de país! Y con la exclamación se desatan emociones, sustos, expectativas y decenas de interrogantes. Si hasta ahora no habías sentido un nudo en el estómago, es probable que este sea el momento.

Empacar la vida en un par de maletas y dejar atrás tu casa, tus afectos, tus olores, costumbres, comidas… sin saber qué día volverás, al menos a visitar, le tambalea la estructura emocional a cualquiera. ¡Hasta recuerdo con nostalgia cuando salí de Colombia hace veintitantos años!

Y es normal que tengamos resistencia a los cambios, temor a lo desconocido. Somos mujeres de carne y hueso con sentimientos, padecimientos, apegos. Hasta tenemos derecho a soltar unas cuantas lagrimitas para drenar tanto que se acumula por dentro.

¿Pero qué hacemos con esas inquietudes para que no traicionen nuestra autoestima y el venidero porvenir? ¿Cómo administro la incertidumbre, las ganas de hacer tanto y no saber por dónde comenzar? La inteligencia emocional es algo que se aprende a manejar, una herramienta que no debemos menospreciar.

Una vez llegues a los Estados Unidos, trata de identificar los pensamientos que pudieran jugarte en contra y cámbialos por afirmaciones positivas. Evita crear catástrofes de pequeños traspiés y no te compares con otras personas. Mantener alta estima requiere de conciencia, fe y autodeterminación. ¡Vamos que sí puedes!

Crea y cree en ti

Mantener la mente ocupada es una técnica infalible para quienes llevan dentro de sí un carrusel de emociones. Por eso es hora de creer y de crear.

Cree en ti misma. Si ya diste el importantísimo paso de emigrar, de tomar tu equipaje y soñar con un nuevo y mejor porvenir, entonces confía en que puedes lograr tantas cosas como te las propongas. Traes experiencia, conocimientos, pasión y muchos sentimientos que te servirán como motor, y que combinados en una misma receta darán como resultado una mujer con certeza en sus convicciones.

Crea nuevas cosas. Lanzarte a la aventura de emprender en un país desconocido puede sonar aterrador. Pero no lo es tanto si te sabes aliar con las personas indicadas y te cuelas inteligentemente en grupos profesionales que te puedan apoyar. Puede ser momento de probar tus habilidades y capitalizarlas a tu favor.

Busca lo positivo en todo

  • Por ser nueva en la ciudad, harás nuevos amigos. Crecerá tu lista de contactos, obtendrás más seguidores en tus redes sociales e incluso es posible que consigas esa pareja tan esperada.
  • Entrar a un nuevo trabajo te permitirá aportar ideas y dar tu toque personal a esa actividad que te han asignado. Comienza con buen pie tu camino laboral.
  • Vivir en una nueva casa te dará la oportunidad de decorar como siempre quisiste, con nuevos muebles, utensilios y combinaciones.
  • Generar ingresos en una moneda de mayor solidez con respecto a la de tu país de origen se transformará en ayuda para la familia que dejaste.
  • Conocer una cultura diferente te abrirá las puertas y te permitirá ser más tolerante a diferencias culturales y eso incluye el carácter de muchos que se creerán –y tal vez serán- superiores a ti. Afinas tu humildad o las caídas dolerán más cuando se presenten.
  • Ser una ciudadana y turista a la vez. No dejes que la nueva rutina opaque el brillo de la ciudad que te toca conocer. Maravíllate de cuanta calle, museo, supermercado, tienda, teatro, restaurante y parque se cruce en tu andar.
  • Emigrar es una oportunidad que Dios escogió para ti. Recíbela como una bendición y agradece en todo momento.

Prevención ante riesgos

Permanecer mucho tiempo con el ánimo por el suelo puede traerte serias consecuencias. Así que ¡cuidado! Evita sentirte inferior a otros, a medida que el tiempo pase irás superando obstáculos que las circunstancias te vayan presentando.

Atiende tu salud, recuerda que llegas a un país nuevo y si aún no has hecho los respectivos arreglos legales y económicos para adquirir una póliza de seguros, enfermarte podría ser un verdadero dolor de cabeza.

Andar de “capa caída” (el término nos viene bien porque ya salir de tu país para triunfar en otro te hace una heroína), te monta en una cuerda floja en cuanto a relaciones interpersonales se refiere. Dicen que lo bueno se contagia, pero lo malo también. Así que sonríe aunque las tristezas vayan por dentro; es hora de conocer gente y una cara alargada no atraerá ni al señor que vende el periódico.

Seguramente nunca antes habías estado tan asustada, pero recuerda que Dios no sabe de fronteras y siempre te acompaña. Está aquí y también estuvo allá. Eres una inmigrante maravillosa y lo sabes… ¡Arriba ese ánimo!   

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ACERCA DE MARCELA

Tras una experiencia de más de 30 años como empresaria, Marcela Reyes es hoy una poderosa coach, mentora y conferencista de renombre internacional cuya pasión es ayudar a las mujeres hispanas a tener éxito en los Estados Unidos. Marcela es la fundadora y directora ejecutiva de HispanaRealizada.com, la comunidad virtual dedicada a inspirar, empoderar e incentivar a las inmigrantes hispanas a entrar en acción para que realicen sus sueños a través de desarrollo personal, profesional y empresarial. Clic aquí para conocer más sobre Marcela.

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